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¿Qué pasa con nuestros espacios haciendo home office en cuarentena?

Decoracion. Home office. Covid-19. Mobiliario. No lugar

Cuando se cumplió el mes de Aislamiento Voluntario, me puse a pensar que estarán viviendo y sintiendo las personas que hacen home office y tal vez tengan poco espacio o utilizaron alguna habitación que antes de la pandemia tuviera otra utilidad. Por eso decidí hacer una encuesta entre mis seguidores sobre Home Office. Resumidas en 2 preguntas puntuales. La primera es cuantas horas hacían y la segunda tenía que ver con cómo se sentían con ese espacio luego de tantas horas de trabajo.

La primer pregunta me sorprendió ya que un 57% de mis seguidores solo trabaja hasta 6 horas, mientras que el resto (43%) lo hace por más de 8. Yo esperaba mayoría de trabajadores con más carga horaria ya que ese número podía atentar contra el estudio que estaba realizando. Sin embargo la segunda respuesta me llevó más tranquilidad. El 52% de quienes participaron en mi encuesta afirmaron que se tienen que ir de ese espacio luego de esa jornada de trabajo (6 o más horas).

Estos resultados indican que la cantidad de horas destinadas al home office, no están relacionadas con el cansancio o extrañamiento del espacio. Sino que debe tener que ver con otro tipo de carga emotiva que los lleva a la necesidad de despejar la mente, cambiar de aire y olvidarse por un rato de la jornada de trabajo.

Este proceso nuevo que estamos viviendo transformó nuestra casa en un espacio vital para todo: vida familiar, social (por video llamadas o teléfono), laboral y ocio están conviviendo en el mismo lugar. Pero claramente espacio y función no fueron ideados para eso. Se utiliza interiorismo y decoración para todas las tareas en esta coyuntura. El espacio doméstico, inevitablemente se reconfigura, se adapta a las nuevas necesidades y empezamos a tomar más conciencia de lo que nos gusta y lo que no, lo que es práctico, lo que nos falta y lo que queremos cambiar.

Otros colegas en varias redes sociales se plantean el interrogante que surgió con este nuevo estilo de vida. Para algunos será  transitorio, sin embargo para otros esto puede extenderse por mucho más tiempo. Como luchar contra la procastinación cuando un living está pensado más para el relax y el entretenimiento que para realizar una liquidación de sueldos. Evidentemente los límites físicos se terminan borrando y nuestra cabeza empieza a trabajar en borrar esa carga emotiva del espacio para re- significarlo temporalmente. Demasiado esfuerzo ¿no?.

Esto podría ser una nueva lectura sobre los No Lugares, concepto acuñado por el etnólogo Marc Augé. El No Lugar habla sobre la disociación entre disposición social y la disposición espacial.  Ahora no toda esa exacerbación social la llevamos a nuestro hogar a través de nuestro trabajo y la necesidad de relacionarnos. Un dormitorio deja de cumplir la exclusiva función de descanso y tal vez pasa a ser una oficina por 6, 8 o más horas. ¿Cómo nuestra mente está interpretando semejante cambio?

El desafío de los interioristas, diseñadores industriales y arquitectos será en pensar  espacios más polivalentes y objetos que se adapten a estas necesidades. Imaginen las dificultades que puede presentar un monoambiente de 26 mts2. Es decir, si por ejemplo en un mismo espacio como un dormitorio tenés que trabajar o desarrollar actividades como hacer gimnasia, al final nos va a hacer buscar sacarle el máximo partido. Va a obligar a multiplicar las funciones dentro del hogar y hacer espacios más versátiles.

Por otro lado, no dejo de rescatar la importancia de la luz natural, ahora empezamos a revalorizar el balcón o esa pequeña terraza, que en estas circunstancias se tiene mucho más en cuenta, ahora que pasamos más tiempo en casa, en otros tiempos ocurría que nos íbamos de nuestro hogar de día y volvíamos cuando oscurecía

También la iluminación artificial es otro tema a tener en cuenta. Deberíamos colocar puntos de iluminación bajos, no generales y con ello podemos crear diferentes escenas para cada momento del día y cada actividad.

Todo esto, nos hace llegar a la conclusión que tendremos que tener más conciencia y más ánimo de redecorar, así como considerar nuestras casas más moldeables y menos estáticas. “Todo el mundo ha tenido una experiencia de esta situación y todo el mundo va a saber cómo la mejoraría si vuelve a ocurrir. Van a cambiar los criterios cuando la gente se haga un proyecto. A la hora de hacernos una casa, por ejemplo, creo que la gente va a tener más criterio, y más conciencia, tanto a nivel de arquitectura como de interiorismo, vamos a ser más creativos también” señala la Arquitecta española Paloma Cañizares.

En definitiva esto es una gran oportunidad para aprender a mejorar lo que tenemos con lo que hay, aprender a darle valor a cada espacio, a encontrar un lugar que estaba destinado solamente a tránsito y reutilizarlo. Hasta también empezar a experimentar con decoración temporaria para cada época del año y no solamente resignar esta tarea creativa solo para navidad.

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