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Los espacios de Coworking. Nacimiento, crecimiento y auge.

Coworkings. Decoracion. Arquitectura. Covid19. Diseño

Que es lo primero que se nos viene a la cabeza cuando pensamos en un lugar como un
Coworking. Seguramente imaginamos un lugar alternativo para reunirnos, un alquiler
temporario para dar charlas, o realizar reuniones ocasionales si no cuento con un espacio
propio. Estos espacios colaborativos tuvieron un enorme auge en los últimos 2 años y está
bueno conocer un poco más ya que probablemente los mismos crezcan aún más, dado que
ofrecen una serie de oportunidades y flexibilidad que una oficina fija (con todos sus gastos) no
nos permiten.

Empezamos haciendo un poco de historia.
En 1995 se fundó en Berlin  uno de los primeros Hacklabs en el mundo eran unos espacios
orientados al trabajo en comunidad bajo la línea de la ciencia, las nuevas tecnologías y el
mundo digital. Este fue uno de los predecesores de los espacios de coworking
Luego, en 1999 Bernard DeKoven inventó el término coworking como una manera de identificar
un método para facilitar el trabajo colaborativo desde una mirada no competitiva del trabajo. Tal
es así esta nueva forma de interpretar el trabajo que en un corto periodo de tiempo nacen estos
espacios en New York, San Francisco y Londres. Con el correr de los años se expandirá esta
lógica por infinidad de países y ciudades.

Diez años más tarde, en 2009, se publicó el primer libro sobre coworking I’m Outta Here! How
coworking is making the office obsolete (Me marcho de aquí! Como el coworking hace obsoleto
el trabajo en la oficina) que habla sobre la revolución que se dio en EE.UU. en los lugares de
trabajo y el modo de asociarse de las personas. En Alemania, el Betahaus fue uno de los
primeros espacios reconocidos en Europa como un coworking space. Al siguiente año
Alemania se estableció como el primer país en el continente en usar el término según Google
Trends.

En 2010 se celebró el primer #CoworkingDay y la primera conferencia de coworking en el Hub
de Bruselas. Al momento de esa conferencia existían ya 600 espacios con esta modalidad en
mundo.

Definitivamente los espacios de coworking encontraron adeptos en ambas partes de la cadena,
con empleados freelance y emprendedores que tenían nuevas ideas. Ahora bien, que hizo el
diseño por estos espacios. Parece la historia del huevo o la gallina, ¿el diseño se adaptó a la
función o fue al revés?

Desde la perspectiva del diseño, estos espacios nos brindan flexibilidad, interacción, sensación
de comodidad. Además de una necesidad mucho más importante a la hora de prestar atención
a los detalles, la ergonomía y la calidad del mobiliario. Ahora la oficina no es parte del
patrimonio de un emprendedor, es un servicio más que se contrata. Se va a valorar dónde y
cómo van a disponerse los espacios de trabajo. Eso es valor agregado para ambas partes de la
cadena. La mayoría de los coworking favorecen la luz natural, casi todos tienen ventanales en
los espacios comunes y además aprecian una excelente iluminación para generar un clima
laboral específico.

Otro aspecto muy interesante que tienen es el ambiente en general que se brinda desde
mobiliario y la decoración. Desde un principio se da un mensaje a quienes pretenden buscar
su nuevo hogar laboral en estos espacios. Hay lugares completamente abiertos, oficinas donde
se confunden las áreas comunes con espacios de trabajo y hay otros que prefieren definir muy
fuerte los ambientes para dar otro tipo de mensaje y que ese sea el mensaje que brinde el
nuevo emprendedor.
Por el lado de la función existen muchas ventajas a la hora de compartir lugares así. En
principio se potencia el poder entablar relaciones con otras áreas o personas que estén en
otras empresas o proyectos y que de ahí surjan relaciones nuevas o simplemente se ayuden
mutuamente. Pero también hay coworkings que segmentan los espacios de forma que los equipos que requieren de otras dinámicas o más privacidad puedan disponer del lugar para tal fin.

Por otro lado esto implica tener un costo fijo bajo, ya que el alquiler de estos espacios puede
ser por día, semana o mensual comparado con el gasto que genera una oficina propia.

El coworking es una tendencia que sigue creciendo, que cada vez es más popular no sólo entre
pequeños grupos de trabajo sino también entre grandes corporaciones que quieren aprovechar
el potencial del trabajo colaborativo dentro de sus organizaciones. Es un método que ha dado
mucho de qué hablar y que se ha probado como un ambiente de trabajo mucho más apetecido
que el tradicional.

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